¿Cuáles son las garantías ante la difusión de datos por Internet?

¿Cuáles son las garantías ante la difusión de datos por Internet?

La implantación de las nuevas tecnologías y la invasión de todos nuestros espacios vitales por las mismas han propiciado que surjan nuevos usos, hábitos e incluso delitos. Esto ha provocado que la AEPD desarrolle una guía de protección de datos y prevención de delitos.

La guía está enfocada a divulgar y prevenir sobre las conductas y usos que pueden constituir delito o pueden dar lugar a la comisión de los mismos. Lo hace desde la doble perspectiva de la prevención y de la educación.

Muchos de los usuarios ni siquiera percibimos el riesgo que supone dejar la puerta abierta, o abrirla directamente, a los delincuentes cuando hacemos un uso indebido de los datos o informaciones personales.

En otras ocasiones ni siquiera somos conscientes de que nuestra propia actividad puede ser constitutiva de delito. Por ejemplo, cuando investigamos el móvil de nuestra pareja, damos publicidad a una relación, hacemos difusión de datos por Internet e informaciones para las que no estamos expresamente autorizados, o nos introducimos en el perfil de las redes sociales de familiares o amigos.

Por otro lado, este nuevo entorno ha dado origen a la aparición de conductas delictivas propias de las características del medio. Así, oímos hablar hoy de cyberbullyng, phishing, grooming, sexting o carding, como términos que tipifican conductas delictivas que aprovechan los recursos de Internet y las redes sociales para el acoso, el chantaje o las amenazas.

La mayor garantía para evitar que estos delitos se produzcan y se disparen en la red no es otra que cumplir la normativa de protección de datos. El hecho es que en su incumplimiento encontramos la principal fuente de estas actividades delictivas intencionadas.

Vamos a ver brevemente contigo qué nos propone esta guía y a explicarte la importancia de conocer cómo puedes contribuir a que la red sea un espacio más seguro.

Las actividades que consideramos normales y no lo son

Lo primero sobre lo que nos alerta esta guía es sobre nuestra propia actividad. Consideramos normales o no percibimos la gravedad de actos como compartir información no autorizada de terceros. Esto lo vemos cada día cuando subimos a la red una fotografía en la que aparecen amigos, un vídeo o la lista de asistentes a un evento determinado.

La guía pasa a advertirnos detalladamente de los delitos que suponen estas actividades. En el caso anterior se corresponderían con delitos de descubrimiento, revelación de secretos o daños contra la integridad moral. Pero en otros casos podemos incurrir en delitos de acoso, amenazas, coacciones o calumnias.

Cada epígrafe nos introduce en una figura delictiva de forma muy didáctica. Nos hace observar cómo muchas de estas conductas las realizamos sin darle importancia o conocer su posible trascendencia.

Por ejemplo, cuando utilizamos las redes para difundir un rumor sobre alguien a sabiendas de que es falso, estaremos cometiendo un delito de calumnias que al utilizar un medio de difusión masivo se ve agravado en su tipo básico.

Merecen especial atención en esta guía los delitos de violencia de género, que se extienden a los teléfonos móviles y cualquier medio utilizado para un maltrato psicológico. Del mismo modo, los que atentan contra la libertad sexual y, especialmente, aquellos que pueden afectar a menores.

En este último apartado es de destacar la descripción que se hace de conductas como el grooming en que el delincuente sexual se crea una identidad simulada para hacerse pasar por un menor y así ganarse la confianza de la víctima, o el sexting que se produce cuando el mismo obtiene imágenes comprometidas de la víctima que posteriormente utiliza para establecer mecanismos de chantaje y obtener así favores de carácter sexual o económico.

Pero también la exaltación y vehemencia con la que muchas veces participamos en debates y conversaciones en las redes nos pueden llevar a disgustos graves. Podemos incurrir en delitos de odio atacando a un colectivo con aseveraciones que pueden ser interpretadas como una incitación a la violencia.

Además de estos delitos que atentan directamente contra la integridad moral, personal o física de las personas, la guía nos introduce y advierte también sobre otro grupo de delitos como el de suplantación de identidad, estafa o los daños informáticos, que tiene como objetivo el ataque a los bienes materiales.

En concreto, en cuanto a los delitos de estafa a través de las TIC e Internet, la guía nos describe delitos como el phishingencaminado a la obtención fraudulenta de datos personales y especialmente de medios de pago y cuentas bancarias para realizar trasferencias, compras y extracciones o el trashing, que consiste en la búsqueda de estos datos en cubos de basura o papeleras.

Cuáles son las garantías de protección que se nos ofrecen

Frente a la difusión de datos online no autorizada y las descripciones de conductas que pueden ser constitutivas de delito, la guía nos habla de la existencia de una doble protección:

– Por un lado, tenemos la vía de la justicia ordinaria. Cuando se verifica un delito tipificado como tal y es demostrable, se puede emprender la vía penal con sus correspondientes acciones civiles orientadas a resarcir los daños.

– Aunque los actos no sean constitutivos de delito rigurosamente, por no cumplir el tipo penal en alguno de sus aspectos, nos queda la vía administrativa, ya que la mayoría de estos comportamientos dará lugar a una infracción de las leyes y reglamentos que regulan la privacidad y protección de los datos.

Finalmente, la guía culmina con una batería de consejos para evitar que incurramos en comportamientos que puedan ser considerados constitutivos de delito al usar las TIC.

Otro capítulo que nos muestra de forma muy precisa lo que debemos hacer y evitar para no convertirnos en víctimas de los delincuentes que utilizan este espacio.

Y, por último, una serie de teléfonos de atención al ciudadano de la AEPD y diversos servicios de información, asesoramiento y denuncia de los delitos expuestos.

En definitiva, la guía de protección de datos y prevención de delitos de la AEPD no es solo un documento divulgativo, sino una verdadera pauta de gran utilidad para saber cómo hemos de desenvolvernos con seguridad en este medio y hacer examen de nuestros propios comportamientos. Te recomendamos tenerla muy en cuenta.

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